Desregulación emocional en adolescentes: las autolesiones

Especialista autolesiones

¿Qué es la desregulación emocional?

Podríamos definir la desregulación emocional como la dificultad para gestionar las emociones (su intensidad, duración y expresión), ya sean agradables (como la alegría) o desagradables (como el enfado o la ansiedad). Esto puede traducirse en reacciones emocionales muy intensas o desproporcionadas, cambios bruscos de ánimo, dificultad para modular emociones y respuestas impulsivas ante situaciones de estrés (como las autolesiones o el consumo de sustancias).

La desregulación emocional no es un diagnóstico en su mismo, sino que se considera un patrón transdiagnóstico que puede estar presente en muchos trastornos (depresión, ansiedad, TDAH, de la conducta alimentaria, de personalidad, etc.). La etiología de la desregulación emocional no responde a una única causa. Tiene un origen multifactorial y resulta de la interacción entre vulnerabilidad biológica, factores genéticos, experiencias tempranas y desarrollo socioemocional.

¿Por qué mi hijo se autolesiona?

Están creciendo en la era de las tecnologías, en un ambiente social en el que está cambiando las formas de relacionarnos (uso de redes sociales) y la comunicación es a través del símbolo (emojis, memes, vídeos cortos, stickers, etc.). Esto favorece que su nivel de vocabulario baje y tengan dificultades para poner en palabras lo que sienten y por tanto, tengan poco lenguaje emocional. Esto se traduce en dificultades para identificar, expresar y regular emociones. En este contexto, la frecuencia de las autolesiones en los jóvenes ha aumentado en los últimos años, también en gran parte por influencia de las redes (aprendizaje vicario, por imitación).

Sumado a esto, la adolescencia es una etapa de vulnerabilidad psicológica y muchos cambios a los que se tienen que enfrentar. Otras factores como los académicos (bajo rendimiento), personales (baja autoestima, ansiedad, bajo estado de ánimo, temperamento sensible o baja competencia social, trastornos de personalidad) o ambientales (situaciones familiar o apoyo social) pueden ser los desencadenantes de estas conductas. Ya que, ante eventos estresantes para ellos (discusiones con iguales o conflictos familiares) y el no tener estrategias para gestionarlo, recurren a la autolesión como una forma de liberación temporal de la tensión emocional. Es decir, a corto plazo el dolor físico mitiga ese dolor emocional pero a largo plazo el malestar emocional aumenta.

¿Qué puedo hacer para ayudarle?

Saber identificar y acompañarles en estos momentos es importante. Algunas de las señales de alarma a las que podemos estar pendientes son cambios en el comportamiento, aislamiento, problemas con iguales o familiares, usar ropa que cubra el cuerpo en exceso incluso en momentos de calor, entre otras.

Es imprescindible buscar apoyo profesional especialista en autolesiones para guiaros en el proceso y mantener una comunicación abierta con el adolescente siguiendo las siguientes pautas;

  • No juzgues con frases como «Deberías de haber pedido ayuda antes».
  • Favorece la escucha y empatiza sin ir a dar soluciones rápidas.
  • Evitar quitarle importancia con frases como «No pasa nada» o«Esto lo haces para llamar la atención» .
  • No le aísles por miedo a lo que pueda hacer, esto puede tener el efecto contrario, para ellos el apoyo social es muy importante.
  • Ofrece apoyo pero sin presiones con frases del tipo «Estoy aquí cuando lo necesites».

Esta publicación tiene como objetivo ofrecer claridad ante un problema complejo. Si tu hijo está recurriendo a estas prácticas, te invito a buscar ayuda profesional lo antes posible.