Entendiendo el TDAH en la infancia y la adolescencia

Especialista-TDAH-Cantabria

¿Qué es el TDAH?

Son las siglas de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Se trata de una etiqueta diagnóstica para un trastorno del neurodesarrollo de inicio en la infancia que cursa con síntomas de inatención y/o hiperactividad-impulsividad. Ésta manifestación puede darse con predominio en síntomas de atención, predominio de síntomas de hiperactividad o ambos (combinado). Es más frecuente en niños y suele ser el combinado. Cuando cursa en niñas, se observa más el déficit de atención.

Los problemas atencionales (inatención) pueden ser en la atención selectiva (capacidades para atender los estímulos relevantes e ignorar los no importantes de la tarea) o sostenida (tarea mantenida en el tiempo). No obstante, suele observarse ante tareas monótonas, aburridas, complejas, rutinarias y de vigilancia. El exceso de movimiento (hiperactividad) se traduce en una actividad llena de energía, desorganizada y sin un objetivo claro. Es más habitual que se manifieste en situaciones sedentarias o muy estructuradas, más que en contextos relajados con pocas demandas. Finalmente, la impulsividad o inhibición conductual implica una falta de autocontrol que se traduce en actuar sin pensar y no reflexionar sobre el propio comportamiento.

Sintomas del TDAH en niños y adolescentes

Sintomas de inatención:

  • Comete errores por despiste.
  • Tiene dificultades para mantener la concentración en clase o en conversaciones.
  • No sigue instrucciones.
  • No termina tareas escolares.
  • Es desorganizado en el trabajo o con los materiales.
  • Olvida actividades cotidianas.
  • Se distrae con estímulos externos.
  • Parece no escuchar.
  • Rechaza actividades que le lleven mucho tiempo.
  • Pierde cosas.

Sintomas de hiperactividad-impulsividad:

  • Juega con las manos y los pies y se mueve del asiento.
  • Le cuesta estar quieto.
  • Se levanta en situaciones que se espera que esté sentado o corre en situaciones que no debe.
  • Habla en exceso.
  • Le cuesta esperar turnos.
  • Responde inesperadamente, interrumpe y/o termina las frases de otros.
  • Utiliza cosas de otras personas sin preguntar.
  • Le cuesta jugar o hacer actividades tranquilo.

En cuanto a su curso, es frecuente que en la etapa preescolar predomine el exceso de movimientos sin una finalidad concreta. Conforme los niños crecen, avanza hacia un exceso de actividades o movimientos con una finalidad. Llegada la adolescencia los síntomas de hiperactividad se atenúan, evolucionando a inquietud interna e impaciencia conforme logran adquirir habilidades para controlar ese exceso de movimiento. La manifestación de la inatención suele ser estable.

¿Por qué mi hijo tiene TDAH?

Actualmente no hay claridad con respecto al origen del TDAH. Lo que si se sabe es que no hay una causa única y en su etiología hay que tener en cuenta factores biológicos (mayor activación del área frontal, implicación de la dopamina, hipoactivación-infraactivación cortical), genéticos (heredabilidad poligenética) y psicológicos (más determinantes para el desarrollo que para el origen del problema).

¿Cómo se si mi hijo tiene TDAH?

Es imprescindible que la valoración la haga un especialista en TDAH. En esa evaluación es importante valorar los síntomas observados, las alteraciones emocionales, sociales y conductuales asociadas, así como aspectos cognitivos. Toda esa información se recoge de entrevistas y cuestionarios de padres, profesores y el propio niño, escalas y pruebas. En resumen, se tendrían que explorar las siguientes áreas:

  • Capacidad cognitiva.
  • Atención y funcionamiento ejecutivo.
  • Comunicación y lenguaje.
  • Técnicas instrumentales del aprendizaje (lectura, escritura y matemáticas).
  • Factores psicológicos como reconocimiento, regulación y uso social de las emociones.
  • Repercusión en la adaptación global (personal, social, académica, familiar).

Problemas asociados al TDAH

Además de todo lo anterior, es frecuente que en niños con TDAH aparezcan problemas escolares y de aprendizaje, dificultades sociales y problemas conductuales. Los más frecuentes son:

  • Dificultades en la lectoescritura y/o las matemáticas.
  • Menor competencia es el uso de estrategias eficaces de aprendizaje y memorización.
  • Fracaso escolar.
  • Problemas con iguales o inadaptación en la escuela por no cumplir las expectativas sociales.
  • Dificultades en el control de las emociones.
  • Problemas de comportamiento y actitud desafiante.
  • Consumo de sustancias.